La tecnología evoluciona cada vez más rápido y la gente está ansiosa por adoptarla. En 2019, había 5112 millones de usuarios de móviles, 4388 millones de usuarios de Internet y 3484 millones de usuarios activos de redes sociales. Todos estos grupos han crecido entre un 2% y un 9% desde 2018 y se espera que sigan creciendo.

La era digital tiene un amplio alcance. Es probable que haya oído hablar de palabras de moda como inteligencia artificial (IA), automatización, big data, InsureTech, Internet de las cosas (IoT) y la nube. Estos son solo algunos de los ámbitos que entran dentro del paraguas de la ‘era digital’.

Collins Dictionary define simplemente ‘la era digital’ (o era de la información) como “un momento en el que grandes cantidades de información están ampliamente disponibles para muchas personas, en gran medida a través de la tecnología informática”.

Una definición que captura la esencia general de la era digital y que funciona para los gestores de riesgos es la de Techopedia, que define ‘La Revolución Digital’ como “el avance de la tecnología desde los dispositivos electrónicos y mecánicos analógicos hasta la tecnología digital disponible en la actualidad. La era comenzó en la década de 1980 y continúa en la actualidad. La Revolución Digital también marca el comienzo de la Era de la Información”.

La era digital en acción

Los avances en la tecnología 5G, que proporcionan más fiabilidad, velocidad de descarga y capacidad, y cómo los disruptores digitales, como Uber, Airbnb, Peloton y Netflix, están moldeando las industrias tradicionales son solo dos temas ‘digitales’ que afectan a nuestras vidas hoy en día.

Parece que incluso los objetos cotidianos, como los relojes, los frigoríficos y los cepillos de dientes, se están convirtiendo en dispositivos inteligentes ricos en datos. Hace algunas décadas, esto nunca se habría considerado posible.

Sin embargo, lo digital no solo le afecta en casa. La era digital también abarca la digitalización de las empresas, a veces también denominada digitalización.

Para los gestores de riesgos, la digitalización es probablemente una prioridad en la agenda de riesgos.

Pero, ¿qué es la digitalización?

La digitalización es el procedimiento de trasladar una empresa a la era digital mediante la adopción de las tecnologías que son relevantes para mejorar su organización y permitirle ser más competitiva en el mercado.

La digitalización se ha descrito como el proceso de pasar deliberadamente de procesos manuales o analógicos, como la gestión de datos de renovación de seguros comerciales mediante correo electrónico y hojas de cálculo, a procesos digitalizados y, en la medida de lo posible, automatizados sin ningún cambio similar en los propios procesos.

Llevando esto a un nivel básico, las herramientas digitales pueden utilizarse para acelerar las tareas manuales y repetitivas y eliminar el error humano.

Ejemplo

La automatización puede ayudar a las empresas a gestionar grandes conjuntos de datos y, al mismo tiempo, evitar errores humanos que puedan afectar al cumplimiento normativo. Los bots de inteligencia artificial se integran en los sistemas, uniendo la tecnología heredada y completando tareas repetitivas.

Sin embargo, no son solo las tareas administrativas operativas las que pueden beneficiarse de las herramientas digitales.

La digitalización puede incorporarse a todo su modelo de negocio, apoyando su estrategia empresarial y convirtiéndose en generadora de ingresos, en lugar de simplemente reducir los costes operativos.

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Aquí es donde entran en juego tecnologías como el software de análisis de gestión de riesgos. A medida que las aplicaciones se vuelven más sofisticadas, las empresas pueden obtener información en tiempo real sobre una amplia gama de predicciones internas y relacionadas con el mercado. Esto puede ayudar a las empresas a ser más estratégicas y competitivas en su sector.

¿Cómo pueden los gestores de riesgos adoptar la era digital?

Es probable que su empresa haya avanzado algo en la digitalización: tendrá ordenadores y utilizará algunas aplicaciones basadas en la nube, por ejemplo. Sin embargo, si se está quedando atrás y no está seguro de cómo poner en marcha el proceso, entonces preguntar «¿qué es posible?» es un buen punto de partida.

Identificar los procesos dentro de su negocio (operativa y relacionada con el producto/servicio) y comprender si y cómo podría mejorar cada uno o utilizarlo para apoyar un flujo de ingresos nuevo o existente le pondrá en la mentalidad correcta para la digitalización. Considere dónde se encuentran sus desafíos: los que le impiden dar el siguiente paso en el crecimiento del negocio.

Además de acelerar los procesos y obtener una ventaja competitiva, los gestores de riesgos deben considerar otras áreas, como el cumplimiento normativo. Cuando la precisión es fundamental, el error humano es un riesgo. Las leyes de protección de datos, como el RGPD, pueden seguirse automáticamente con la tecnología de cumplimiento.

IDC estima que el almacenamiento global de datos alcanzará los 175 zettabytes en 2025, frente a los 33 zettabytes en 2018, un crecimiento del 500% en solo siete años. La era digital no muestra signos de desaceleración. El momento de abrazar la era digital – y digitalizar – es ahora.

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