¿Su enfoque cauteloso hacia el apetito de riesgo está asfixiando su negocio?
En los negocios, sin riesgo, no hay recompensa. El desafío es encontrar un equilibrio entre asumir y mitigar el riesgo, y es responsabilidad del consejo de administración lograr este equilibrio. Por un lado, debe abordar las incertidumbres que amenazan su capacidad de generar ganancias; por otro, debe asumir riesgos porque la asunción consciente de riesgos es fundamental para lograr el crecimiento económico.
Solo hay un gran riesgo que las empresas deben evitar a toda costa: el riesgo de no hacer nada. Una organización que no asume ningún riesgo se priva de la oportunidad de probar cosas nuevas que pueden ayudarla a evolucionar y crecer. Desafortunadamente, este es un escenario demasiado común porque el riesgo tiene mala reputación. En lugar de centrarnos en lo que podría salir bien, nuestro sesgo de negatividad inherente hacia el riesgo significa que nos concentramos solo en lo que puede salir mal. Para muchas empresas, este enfoque cauteloso del riesgo se manifiesta como un miedo al fracaso, lo que las hace reacias al riesgo y las ciega ante la realidad de que el fracaso crea oportunidades para el aprendizaje continuo y el éxito.
Las empresas exitosas entienden que el riesgo conduce al aprendizaje, y el aprendizaje conduce al éxito. Tener el coraje de probar cosas nuevas y descubrir no solo lo que funciona, sino también lo que no, le proporciona información invaluable que ayuda a tomar decisiones informadas. Para ser eficaz, este enfoque audaz debe estar respaldado por una comprensión profunda, y una comunicación, de su apetito de riesgo. De lo contrario, intentará absorber demasiado riesgo y hará cosas que sean perjudiciales para la supervivencia del negocio. Esto pone de relieve una “declaración de apetito de riesgo” para el consejo de administración, que debe estar comprometido con ella y comprender cómo afecta al negocio.
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