El Análisis Modal de Fallos y Efectos (AMFE) puede ayudarte a cambiar el futuro.
El AMFE señala dónde y cómo puede fallar un proceso y el impacto relativo del fallo. En lugar de analizar por qué se produjo un accidente en el pasado, se centra en identificar el origen de un problema que podría producirse en el futuro. Si se hace correctamente, el AMFE puede mejorar la seguridad, reducir los riesgos y, en última instancia, evitar costosas reclamaciones. Y puedes realizar un AMFE en 5 sencillos pasos.
1. Reúne al equipo adecuado. Reúne un equipo interfuncional de personas con conocimientos diversos y una comprensión profunda del proceso que estás evaluando. Es esencial crear un entorno que fomente la honestidad y la objetividad para que todos los miembros del equipo se sientan cómodos expresando sus opiniones.
2. Selecciona un proceso para examinarlo y traza un mapa del proceso. Reduce las opciones examinando tus datos de riesgo. Piensa en siniestros de elevada cuantía, incidentes de gran volumen o procesos de alto riesgo que sean críticos para mantener la continuidad de la empresa. Luego, una vez seleccionado el proceso, trazad los pasos en equipo.
3. Identificar fallos potenciales. Utiliza la experiencia de los miembros del equipo junto con los datos reales de incidentes y reclamaciones anteriores para detectar posibles puntos de fallo, pasos complejos o requisitos clave. Asegúrate de describir cada fallo en términos de:
- Gravedad – ¿Cuál sería el impacto de este problema?
- Ocurrencia – ¿Con qué frecuencia es probable que ocurra?
- Detección – ¿Con qué facilidad se puede detectar el problema?
4. Puntúa cada modo de fallo. Desarrolla una escala de puntuación numérica para la gravedad, la ocurrencia y la detección. Decide una escala clara y coherente, en la que 10 sea el peor escenario y 1 el mejor, y puntúa cada una de las tres dimensiones. Para obtener los mejores resultados, trabaja con un modo de fallo cada vez, asegúrate de que la escala se aplica de forma coherente y utiliza datos reales siempre que sea posible para apoyar las decisiones de clasificación del equipo.
Una vez puntuado cada modo de fallo, calcula el número de prioridad de riesgo (RPN) multiplicando los valores de gravedad, ocurrencia y detección. Por último, enumera los RPN en orden descendente para ayudarte a determinar tus prioridades. Enfréntate primero a los RPN más altos y sigue bajando por la lista.
5. Desarrolla un plan de acción. Piensa en formas de abordar cada fallo potencial, como rediseñar el proceso o implantar nuevas normas de seguridad. A continuación, designa al responsable de cada acción del plan y fija una fecha de finalización.
Cuando un AMFE se hace bien, todo el equipo contribuye y aprende del punto de vista de los demás. Cambiar el futuro puede producir resultados muy potentes.
Para saber más sobre el AMFE, incluido cómo realizar un AMFE en tu organización, descarga nuestro libro electrónico gratuito, Cómo gestionar proactivamente el riesgo con el Análisis Modal de Fallos y Efectos.

